Mosaico de tractores y violines
Manlio Argueta.
PRIMERO. Con permiso espiritual, tomo este título de don Pepe Figueres. Así lo llamaba toda la gente: Don Pepe. Y su tesis de violines y tractores estuvo muy en boga en los años 70 del dos veces presidente de Costa Rica y un hijo Presidente, José María. Dejó cinco libros publicados, y veintinueve ensayos sobre política; y hay más de dos mil artículos y entrevistas en revistas y periódicos; más cincuenta libros escritos sobre él. ¿Así quién no? Con tanto libro con tantas ideas distribuidas, cómo no iba a ser uno de los más preclaros fundadores y Padre de la Democracia de Costa Rica. Con mayúsculas porque lo vale. No era licenciado, no necesitaba de licencias para ejercer una profesión de vida y práctica política. Don Pepe lanzó su gran frase para una historia aun en proceso en América Central “¿Para qué tractores sin violines?”. Nobleza obliga. Dejo para otra ocasión escribir sobre este estadista centroamericano; intelectual y combatiente y Jefe en la Guerra Civil de 1948, pero siendo el líder indiscutible, no lanzó su candidatura para presidente, sino que promovió a otro. Varios años después se postuló para jefe del ejecutivo y logró serlo en dos períodos alternos. Su casa tanto en Curridabat –afueras de San José–; y La Lucha, en Cartago, son en sí mismas sendos museos no solo de los símbolos personales de quien fuera dos veces presidente de la República y combatiente, sino de cuadros de pintura, libros, escultura. Con todo respeto uso esa frase famosa de don Pepe para titular estas breves reseñas.


