Posts Tagged ‘El Sexto Muro’

Viaje al paraiso de los pobres

(FRAGMENTO DE NOVELA INÉDITA)

EN la Ciudad de los Vientos.- Días después, Amparo me llevaría a las pistas del aeropuerto La Guardia para viajar al O´Hare en Chicago, con el compromiso de reunirnos en cualquier punto del mundo, digo con arrogancia pues apenas conozco cinco países de América. “Vamos a encontrarnos de nuevo”, me afirma convencida de reunir nuestros fantasmas del futuro en un lugar del universo. “Será en uno de los siete barrios de América Central”, le digo. “Dios nos oiga”, ella sonrisa de sol pleno, yo luz apabullada. Tres años después recibí una noticia de Pat: “la muy puta de Amparo, nos dejó para meterse en las guerrillas de Nicaragua”, dicho con admiración, porque yo le conozco el dejo de su voz aunque sea por teléfono lejano, envidiosa de no ser ella la que se decidiese a tomar un fusil en América Central.

Mañana salgo para Chicago, es noche de despedida y vino, hago cuenta que no veré jamás a las tres gracias, ni está a mi alcance retribuirles nada, menos a Amparo, a quien considero el único sueño frente a las pesadillas de la ciudad. Si te tardas en regresar de N.Y quizás no nos encuentres, tenemos trabajo en California. Nos vemos allá. En todo caso, búscanos.

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19

05 2009

Fragmento de El Sexto Muro. Novela inédita, (Premio Fundación Guggenheim de Nueva York)

Las mujeres tienden a dejarme, tuve más de una docena y todas desaparecieron sin dejarme descendencia. Sólo cuento con mi hija Ivonne, por lo menos la que reconozco. Por ser mujer de nada le servía mi apellido y la inscribí como Ivonne Fernández, por dos razones: por si acaso no era sangre de mi sangre, y por motivos de seguridad, el trabajo que hago amerita ser conspirativo.

Me la fueron a tirar a la puerta de la casa con una carta pidiendo que al menos la educara porque quien firmaba iba a cruzar el muro hacia los Estados Unidos, al pie de la nota leí el nombre de una mujer que yo conocía. El papel decía que habían sido mellizos, pero sólo me dejaba la mujercita. ¿Qué quiso decir con ello? Decidí no quebrarme la cabeza, me hacía cargo o me deshacía de la niña, mujer para desgracia de Dios pero para gracia mía, pues para hombres me basto yo y una mujer no me hace sombra. Dejé de pensar en los mellizos y preferí el disfrute rcordando las tantas mujeres que se acostaron conmigo, con sólo el ofrecimiento de mi cama. Un privilegio. ¿Y qué más? Sólo la madre de Ivonne se puso tonta, dejándome a su hija y amenazándome con traer al otro mellizo que nunca conocí y que quizás se arrepintió y se lo llevó con ella, según me dijo: “La niña es tuya, quizás ella te cambie, sobre el niño yo decido, nunca lo verás ni lo reconocerás”.

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25

04 2009


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