Aspiremos lo imposible

Cuando hablamos sobre violencia o proyecciones en altos cargos de Seguridad comenzamos recriminando y olvidando los grandes techos de vidrio; nos interesa más la propaganda partidaria, gran error reciente con las manos duras. Nada de ver en el perfil de aspirantes visión de futuro, sabiduría del pasado, espíritu científico, incorruptible, sensibilidad social, estratega, político, no politiquero. Nada de ver estas cualidades en una mujer.

Veamos ejemplos: Laura Chinchilla, Costa Rica, politóloga, y Presidenta después de Ministra de Seguridad. Michelle Bachelet, promotora de teatro y música, pediatra, Ministra de Defensa y Presidenta de Chile; Cristina Fernández, Perita Mercantil, Magistrada de la Corte Suprema, y Senadora, recién reelecta como Presidenta con la más alta cifra de votos en la historia de ese país después de Hipólito Yrigoyen y de Perón, dos íconos históricos de Argentina; está considerada la décimo tercera de  las cien mujeres más poderosas del mundo. Dilma Rousseff, economista, y jefe del Estado Mayor. Las tres mujeres alcanzaron calificación sobresaliente para llegar a Presidentas de la República; implica cultura política desprejuiciada para abrirle paso a la calidad humana.

¿Y doña Violeta Chamorro? Desde los oficios hogareños llegó al elevado cargo de Nicaragua, compitiendo contra machos acérrimos: guerrilleros, políticos y empresarios. Panamá tuvo a Mireya Moscoso de Presidenta, aunque codiciosa de los dineros públicos, como cualquier hombre, pues también lo negativo puede darse en la mujer. ¿Y Rosalía Arteaga en Ecuador después de derrocar al alocado Abdalá Bucaram? ¿Y Lidia Geiler de Bolivia, y Michele Pierre Louis, de Haití?

¿Y Corazón Aquino, Indira Ghandi y Golda Meier? Grandes dirigentes mundiales Se suman casos en Finlandia, Irlanda, Filipinas, Sri Lanka y dos países africanos.

Por excepción, algunos latinoamericanos hemos avanzado para apreciar las capacidades femeninas en cargos de Seguridad, de Defensa o Jefe de las Fuerzas Armadas, o Ministras. Y aunque parezca increíble, ocupamos el más alto porcentaje de mujeres ministras, superando a Europa; claro, en El Salvador con un bicentenario de cultura patriarcal eso parece imposible.
Hay otros casos relevantes como el de Angela Merkel, originaria de Alemania del Este, imagínense, doctorada en Física Cuántica, Ministra de Familia, de Medio Ambiente, ahora distinguida Canciller de toda Alemania, el mismo cargo que tuvo Hitler. ¿Y qué decir de Margaret Tatcher?  Química y abogada, y Primera Ministra, conocida como la Dama de Hierro, dura como cualquier hombre si lo que se quiere es mano implacable y corazón frío. Hay para todos los gustos ¿Y María Teresa Fernández, Vice Presidenta de España, país de cultura machista a ultranza propiciada por la dictadura militar de Franco? Pese a todo lo dicho, el inventario en 194 Estados en el mundo, es raquítico en 200 años. Nos da esperanzas pero no tanto para hacerse ilusiones.

Pese a que en El Salvador, en las dos últimas décadas, contamos como mejor evaluadas del gabinete, a cuatro Ministras de Educación, no estamos listos para barajar nombres de mujeres en Seguridad o Defensa, sería una mancha al orgullo masculino; recordemos a nuestra Prudencia Ayala declarada loca por aspirar a la Presidencia. No obstante que la globalidad cultural ofrece condiciones para cambiar hacia lo imposible. A lo mejor las enseñanzas del proceso democrático mundial nos muestren como algo natural que una mujer ocupe ese tipo de cargos pensados solo para hombres.

En fin, el género masculino tuvo doscientos años de prueba y aun no paseamos en caballo blanco, hemos sido orgullosos, duros guerreros pero malos visionarios y administradores. Sin embargo estamos en espera, tarde o temprano, de tener escuelas políticas de excelencia, en sensibilidad cultural y política.

Desde América Central, noviembre 27 de 2011

About The Author

m_argueta

Other posts by

Author his web sitehttp://manlioargueta.com

27

11 2011

Your Comment

Spam protection by WP Captcha-Free



© 2009-2012 Todos los derechos reservados