BUENOS, MALOS Y FEOS
Manlio Argueta*
Hace casi medio siglo se estrenó el primer spaguetti-western, del director italiano Sergio Leone, donde aparece por primera vez Clint Eastwood, Una trilogía que comenzó con Por unos Dólares Más y siguió con Lo Bueno, lo Malo y lo Feo.
La vez pasada califiqué las noticias como agradables y desagradables; ahora recreo a Leone y es mejor hablar de buenas, feas y malas.
Comenzaré por las buenas: son cientos, aunque debemos apropiárnoslas para hacerlas más buenas. Por ejemplo, el Número 200 de SéptimoSentido, y será más óptimo si se duplica. También lo es la “toma” de ex Casa Presidencial para realizar eventos como los del domingo 29 de abril, con una Orquesta Sinfónica Juvenil para cientos de oyentes populares, algo sorpresivo. Buena, la visita del Bibliobús de la Biblioteca Nacional de El Salvador a la ciudad de Conchagua, donde la semana pasada estuvo 3 días y sus noches, tratando de poner de moda el libro y la lectura.
Exitoso: las 187 publicaciones periódicas salvadoreñas del siglo XIX, digitalizadas y procesadas (se puede buscar por temas y nombres para que el investigador haga rápida su búsqueda). Este semestre se incorporan a la web de la Biblioteca Nacional. Son revistas sobre salud, ciencias, economía, poesía, historia, literatura. ¿A finales del siglo XIX? Sí, aunque usted no lo crea.
Malo: el enredo que nos hemos hecho con las decisiones de la Sala de la Constitucional, nada más lo menciono porque tengo semanas de querer escribir sobre decisiones que involucran a ¿los 8 millones? de salvadoreños. Aunque con lo último sucedido, “a mí que me registren”, como dicen los ticos, solo puede solucionarse desde el poder. Nada más me adelanto a una futura columna: la Sala de lo Constitucional no debe resolver solo temas políticos y de coyuntura. Hay muchas posibles demandas que favorecerían a los salvadoreños, no solo de interés para las facciones políticas. La Constitución es la Ley Fundamental, debe ser interpretada con sabiduría y total imparcialidad. Se puede violar la Constitución con hechos que afectan la dignidad y el bienestar de la población.
Malo: los inexplicables vacíos sobre inversión interna. Mientras Nicaragua, con su radicalismo inclusive inamistoso con los Estados Unidos, navega viento en popa (en inversión; en lo político “que me registren”). Y Honduras “¿el país más violento del mundo?”, ha implementado medidas innovadoras para la inversión. Entonces no se trata de amistad o enemistad con una u otra potencia, ni de inseguridad por la violencia, caso Honduras, lo que origina nuestros quebrantos. Es algo que deben resolver los equipos económicos.
Lo feo: el reciente aumento de los diputados que, bendito sea Dios, reflexionaron y admitieron el error.
Siempre con la Asamblea, que me disculpen pues les ha caído duro en estos días, y no pretendo hacer leña del árbol caído: me refiero a la asignación de guardaespaldas para cuidar a los ex legisladores justificado ante el peligro de sus vidas por lo bueno o malo que hicieron. El cumplimiento del deber expone, pero hay muchos ex altos funcionarios cuya labor implica exponerse y no resulta lógico que exigieran custodia armada. Aquella disposición pudo costar 2 millones al año. Esperemos otra sabia reflexión, como en el primer caso, y que se ese dinero se asigne a campañas para prevenir la violencia en las escuelas.
Por último no quisiera callar la disminución de los homicidios; sin embargo, ignoro cuánto tiempo soportará el pacto. Es un tema de alta política y de analistas idem. Lo mejor es no meneallo, como aconsejaba Don Quijote a Sancho.




